Todo el tiempo hablamos y emitimos opiniones de una u otra forma. Pero, eso que decimos ¿De dónde viene? ¿Cómo llegó a nosotros?
Saben qué… Detengámonos un poco. En este momento un hada madrina, les regalará las palabras precisas para expresar claramente lo que sienten.
¿Qué dirían? ¿A quién se lo dirían?
Pero, si no llegará esa hada madrina, y tuvieras que escribir un ensayo para una clase o tal vez una carta el ser que más aman. ¿Cómo lo harían? Algunos buscarían definiciones de libros. Otros acudirían a los poetas y a los escritores para esclarecer sus pensamientos.
Lo que sí sabemos, es que las palabras vienen de algún lugar. Pregúntate: ¿De dónde vienen tus palabras?
Para algunos de ustedes, ellas llegan en asociación al recuerdo de la voz de la madre, la abuela o los familiares cercanos. Cuando pequeños ellos, con una voz serena y calmada les contaban historias como: “Había una vez un duende que se escondía en la esquina de una alcoba.” O mejor “Había una vez un niño redondito como tú, que quería escuchar una historia”. O quizás son evocadas por una sensación de algo que leyeron o escucharon en su juventud.
Sí. Las palabras están ahí porque alguien: amigo, maestro, familiar, papá o mamá las compartieron con nosotros, o tal vez por alguna experiencia vivida. ¡Y estas a la vez son como una semilla que crece! Tenerlas alimenta los sentidos, el mundo y la imaginación, nos ayuda a resolver los conflictos a través de la conversación. Desde la Fundación Ratón de Biblioteca los invitamos a compartir las palabras, recordarlas, ser conscientes de dónde vienen, cómo llegaron a ustedes y se alojaron allí. A mantener y a animar las conversaciones en familia.
Los invitamos a promover nuevas conversaciones, las librerías y las bibliotecas de tu ciudad te ayudarán en esta misión, solo debes buscar al bibliotecario o promotor de lectura, ellos compartirán contigo los mejores libros, de acuerdo con tus gustos y búsquedas, para que estas sean trasmitidas de una voz a otra voz, de una generación a otra generación. Pero, también puedes separar un espacio del día y compartir las historias de las fotografías de la familia, siempre promover las conversaciones amorosas y atentas para que los niños y niñas cercanos a cada uno de ustedes, aprendan a conversar de qué les pasa, qué sueñan, qué quieren para que el mundo se construya y reconstruya diariamente con la imaginación y la creatividad que da múltiples sentidos para la vida.
Yamili Ocampo
Directora de Proyectos
Fundación Ratón de Biblioteca