Paulina Usquiano Calle recuerda muy bien el día que fue por primera vez al Centro de Lectura Villa Guadalupe. Las clases en el colegio habían finalizado y se aproximaba la Navidad. Su hermano mayor, Ángelo, la invitó a las Vacaciones creativas que organiza la biblioteca para los niños, niñas y jóvenes que habitan en la comuna 1 de Medellín. Ese diciembre de 2018 es inolvidable para ella: conoció juegos nuevos, consiguió amigas y encontró un lugar en el que podía aprender y disfrutar de la lectura.
“Mi hermano me inscribió en las Vacaciones creativas y desde ahí empecé a venir. Me gustó mucho porque hicimos un muñeco de nieve con icopor, un árbol con papel, una bota y cosas así para decorar. También disfruté mucho porque jugábamos ponchado y lazo”, recuerda Paulina.

A partir de ese momento, Paulina se convirtió en una de las usuarias más constantes de la biblioteca. Está inscrita en casi todos los talleres. Empezó con el de Argonautas y después se unió al de Experimentación creativa, y no se pierde las clases de inglés. “Todas las actividades que hacen los profesores son nuevas, y me gustan mucho porque dibujamos, nos divertimos y nos inspiramos”, dice Paulina.
Alejandra Florez, bibliotecaria de Ratón de Biblioteca, asegura que Paulina es una niña inquieta que tiene muchas ganas de aprender. En el taller de mediadores es la primera que levanta la mano cuando hay que leer en voz alta y lo hace con una buena entonación y sin afanes: “Tiene una gran facilidad para la expresión oral y lee muy bien para la edad que tiene. Es muy talentosa con todos los programas de edición de audio y video que usan en el taller de experimentación. Podría ser una buena comunicadora audiovisual. También la veo como profesora porque tiene habilidades para el liderazgo”.
Paulina tiene diez años, estudia en el Colegio Parroquial Emaús y está por comenzar el bachillerato; en varias ocasiones, ha sido la mejor estudiante de su curso. Sirley Calle, su mamá, reconoce que el Centro de Lectura Villa Guadalupe ha tenido mucho que ver con el buen desempeño académico de su hija: “Paulina es feliz yendo a la biblioteca. Allá les incentivan el gusto por la lectura y les enseñan cosas nuevas. Me siento muy tranquila cuando sé que mis hijos están allá porque están entretenidos y los llevan por un buen camino”.
La lectura es una de las actividades que más disfruta cuando visita la biblioteca. En los estantes busca los relatos de aventuras y las historias de las princesas. No sabe cuántos libros ha leído, pero asegura que son muchos y menciona los últimos que sumó a su lista de favoritos: “Las aventuras de Frank, El canguro que podía volar y Mi hermana Clara y yo. En este momento me estoy leyendo El pequeño vampiro. También me quiero leer Las aventuras en el Amazonas y muchos libros más”.
Hace poco el Centro de Lectura le creó una cuenta personal y ya no tendrá que depender de su hermano Ángelo para prestar los libros que le gustan. Paulina no se imagina su vida sin la biblioteca: “Si este espacio no existiera yo estaría muy triste, sin nada que hacer. A mí me gusta venir a jugar y sobre todo a leer porque los libros cobran vida y siempre nos enseñan algo”.