Unidos por el amor a los libros

Cuando Jesús y Miguel Medrano Dávila llegan a la Biblioteca Familia Villatina, en la comuna 8 de Medellín, los usuarios se confunden. Los miran y antes de saludarlos intentan descifrar quién es quién. Y no es para menos: estos hermanos gemelos, además de tener los mismos rasgos físicos, aman la lectura y disfrutan de una buena partida de ajedrez. Tienen trece años y visitan la biblioteca desde el 2011. Jesús es buen conversador: las palabras le salen con facilidad y se expresa sin temor. Miguel es un poco más tímido, pero cuando se siente en confianza es espontaneo y amigable.

Sus primeras visitas a la biblioteca fueron de la mano de José Camilo, su hermano mayor. La familia de Jesús y Miguel vivía en Montería, Córdoba. En el 2008, Martha Medrano, la mamá de los gemelos, decidió empacar las maletas y viajar a Medellín en busca de mejores oportunidades para sus ocho hijos. Llegaron a Villatina y después de instalarse, José Camilo empezó a recorrer el barrio hasta que encontró una casa de tres pisos con una fachada colorida, que se convirtió en su refugio: la Biblioteca Familia Villatina.

Jesús y Miguel empezaron a acompañar a su hermano desde que tenían unos cinco años y desde entonces se convirtieron en usuarios especiales de la biblioteca. Al principio, como no sabían leer, veían películas y acompañaban a José Camilo mientras hacía las tareas en un computador. Nevir Escobar, gestora de públicos de Ratón de Biblioteca, recuerda las primeras visitas de estos gemelos que poco a poco aprendieron a leer: “Ellos ya estaban aquí cuando yo llegué a la biblioteca. Siempre han sido muy activos, tienen esa chispa que contagia a los otros niños. Además, se les nota el avance que han tenido en la lectura: empezaron leyendo Las aventuras de Tintín y ahora buscan otro tipo de literatura. Yo creo que los gemelos han encontrado un espacio en donde aprenden cosas nuevas y se sienten bien, porque aquí los escuchan y les brindan cariño”.

Como dice Nevir, la biblioteca se ha convertido en un segundo hogar para estos hermanos. Cuando les preguntan qué es lo que más disfrutan de este lugar, Jesús y Miguel se ponen de acuerdo y enumeran las actividades que más les gustan: “leer libros, ir a los talleres de ajedrez, jugar con los amigos, conversar con los profesores, ver películas, participar en las vacaciones recreativas”, dice Miguel. “Aquí uno se divierte y se entretiene. Venimos a la biblioteca a pasarla bien”, concluye Jesús.

Martha sabe que sus hijos son felices cada vez que visitan la biblioteca; además, se siente tranquila porque están en un lugar seguro. Ella también ha participado en los talleres que ofrece la biblioteca: aprendió a enviar correos electrónicos y a elaborar artesanías con material de reciclaje. “Yo voy a la biblioteca para mostrarles a los niños que uno también puede aprender e interactuar. Además, como a ellos, a mí me encanta leer. Yo le digo a mis muchachos que leen mucho, porque eso les ayuda a tener buena ortografía y a mejorar la comprensión de lectura. Me aterra una persona que no sepa escribir”, dice Martha.

Los gemelos siguen al pie de la letra el consejo de su mamá. En los últimos cuatro años, Jesús y Miguel han prestado en la biblioteca 145 libros. “Me he leído casi todos los libros de Tintín. También me gustan mucho los de misterio y suspenso. Los que son de historias románticas me gustan un poquito”, cuenta Miguel. A Jesús le gusta leer cuando está aburrido y comparte los mismos gustos literarios que su hermano

Los dos participan en el taller de lectura juvenil. Cuando se inscribieron, Maritza Montoya, promotora de lectura de Ratón de Biblioteca, pensó que los gemelos se iban a aburrir: “Yo pensé: ‘qué voy a hacer con ellos acá, todavía están muy chiquitos’. Los gemelos venían de hacer manualidades, de hacer otro tipo de actividades, cosas más sencillas. Me parecía complicado que a su edad se enfrentaran a una novela o un cuento más complejo. Pero estoy gratamente sorprendida porque han aguantado el nivel del taller: leen y conversan sobre lo que van entendiendo”.

Maritza y Martha están convencidas de que los gemelos pueden lograr todo lo que se propongan. Ellos sueñan con llegar a la universidad, aunque todavía no saben lo que quieren estudiar. Por ahora, continuarán disfrutando de la Biblioteca Familia Villatina, ese refugio en el que se sienten libres y en el que pueden compartir ese amor que sienten por los libros.