Salomé, la niña que nunca se cansa de ir a la biblioteca

Una tarde del 2019, mientras paseaba con su abuela, Salomé Urán Pérez vio una casa colorida que le llamó la atención. Era la Biblioteca Familia El Raizal del barrio Manrique Oriental. Desde entonces es una de las usuarias más constantes de este centro de lectura: participa en los talleres, asiste a las Vacaciones creativas, juega con sus amigos y presta los libros que más le gustan.

Tienen diez años. Es una niña tímida y le cuesta expresar lo que piensa: “A mí me da pena hablar, creo que la gente se burla de mí, pero he estado trabajando en eso”, dice Salomé. En la biblioteca se siente segura y participa en las actividades que proponen las promotoras. “Es una niña silenciosa y risueña. Viene a los talleres y le gusta sentarse solita a leer. Es muy respetuosa, atenta y cumple con todo lo que se propone”, dice Hansel Castro, bibliotecario de lectura de Ratón de Biblioteca.

Participa en las clases de inglés y en los talleres de Experimentación creativa y Pintando palabras. Le gusta la ciencia y es buena para dibujar y hacer manualidades. Sus profesores dicen que es muy perfeccionista, siempre quiere que las cosas le salgan bien. Estudia en la Institución Educativa Baldomero Sanín Cano. Está en quinto de primaria, le encantan las matemáticas y asegura que es una de las mejores estudiantes de su grupo.

Su abuela Flor dice que la biblioteca es muy buena porque su nieta se divierte y aprende cosas nuevas: “Aquí me le enseñan a la niña a pintar, a hablar en inglés. Ella se entretiene mucho. A mí me gusta que venga. Es mejor que esté aquí y no en la calle o en la casa viendo televisión. Este es un lugar seguro para ella”.

Bianca Agudelo, promotora de lectura de Ratón de Biblioteca, sabe que Salomé disfruta el tiempo que pasa en este centro de lectura: “Recuerdo que trajo a Katherine, una amiguita. Si uno invita a alguien a un lugar es porque se siente bien. A Salomé le gusta la biblioteca y quiere que otros vivan la experiencia”.

Cuando le preguntan qué es lo que prefiere hacer cuando visita la biblioteca, Salomé no lo piensa mucho. En su lista están las manualidades y la lectura. Le gustan los textos ilustrados, las fábulas, los cuentos infantiles y, sobre todo, las historias de brujas. Durante el 2022 prestó 24 libros. “Cada rato se pone a leer en el comedor o en la pieza de ella. La mamá le lee cuentos antes de acostarse”, cuenta la abuela.

Desde que Salomé descubrió la Biblioteca Familia El Raizal ya no tiene tiempo para aburrirse: “Yo no le cambiaría nada a la biblioteca, es perfecta tal y como es. Si no fuera por este espacio estaría en mi casa sin hacer nada”.