Desde que empecé a interesarme más por la lectura me di cuenta que no me conformaba mucho con los libros de fantasía, es por ello que hace poco empecé a leer textos, libros, y autores que vieran más allá de lo lírico, que hablarán del pensamiento y de todos los delirios que estos trajeran consigo y que no lo vieran como un problema, sino más bien como algo natural del pensamiento humano.
Siempre me ha cautivado mucho la poesía, pero algo que me aburría un poco era que siempre se trataba de lo mismo, «Las rosas son rojas», «Una flor para otra flor». Es por eso que entre tantas búsquedas que he habituado de acuerdo con mis preferencias encontré una obra llamada “Cuentos de Soledad”, escrita por varios autores de diferentes países. Al leerla me cautivó mucho, jamás había leído algo parecido, que hiciera tanto eco en mí; y no me refiero porque sea una persona sola y me haya sentido identificada, lo que allí hubo fue empatía.
Me imaginé en los zapatos de aquellas personas que se sentían infinitamente solas, como la mujer que perdió a su hijo por una grave enfermedad, ella misma se preguntaba, -¿A quién le pudiera entregar mi tristeza?, y como pasó mucho tiempo y no encontró con quien desahogarse, le contó todo lo que sentía a un caballo y entre lágrimas suspiraba -¡Si tan solo estuvieras vivo!
El ser humano siempre se ha interpelado acerca de su infinitud frente a la eternidad, a su miedo ante el amor, a las inseguridades y a la soledad que en algunos casos se apodera de la persona. En uno de los cuentos un hombre relata que en una noche en París se quedó hablando con el amor de su vida frente a la Torre Eiffel, ella le brindó confianza, sin embargo no dejaba de sentirse solo, y algo que me atrae mucho de este cuento es la sinceridad de los personajes, las personas escuchan a los demás en momentos de angustia y como agradecimiento se suele decir que ya no se sienten solos o que logró desahogarse, pero en realidad no es así, en muy pocos casos una persona logra entrar en otra hasta el punto de hacerla sentir plena.
“Las caricias no son más que inquietos arrebatos,
Infructuosas tentativas del pobre corazón que pretende
La imposible unión de las almas mediante cuerpos”.
Un trabajo muy admirable de estos autores es que, al agrupar varias historias, se hace ver lo desconocido, nos enseña a comprender que las apariencias realmente engañan, por ejemplo: la mujer que perdió a su hijo viajaba en una carroza con varias personas y nadie se imaginó la multitud de pensamientos y la infinita tristeza que habitaba dentro de ella. Esta antología sobre la soledad presenta el mundo de los ciegos, nadie sabe que pasa por la mente de nadie, la invisibilidad de nuestro ser ante los demás seres humanos.
Después de haber tenido el honor de explorar cada página, me di cuenta que gran parte de la humanidad tiene una eterna búsqueda, la de romper su soledad, que este se incorpora como un miedo más y no hablo de toda la población en general, porque hay quienes viven su vida plenamente, o por el contrario, también hay quienes disfrutan su soledad, y no permiten que cualquiera entre en ella. Sin embargo hay muchos puntos de vista, muchos estilos de vida y todo es válido, lo importante es no centrarse en alguna caída emocional y vivir la vida plenamente, como guste, como satisfaga y no quedarse con las ganas de lograr o de aprender algo.
Por ahora solo los invito a explorar otras lecturas a adentrarse en estas maravillosas historias y a disfrutar de estos grandes escritores.
Autora:
Yency Camila Ruiz
Usuaria Centro de Lectura Villa Guadalupe
Participante del club de lectura de la Fundación Ratón de Biblioteca