La imaginación de Samara

Lenis González nació en el Urabá antioqueño y llegó a Medellín en el 2010. Desde entonces, vive en el barrio Castilla. Allí conoció a su esposo y tuvo tres niñas: Tiara, Samara y Sharon Arboleda González. En el 2015, cuando estaba en embarazo de Sharon, la menor de la casa, le hablaron de la Biblioteca Familia La Esperanza y de los talleres para madres gestantes y niños de primera infancia. Como siempre ha creído que “los libros son un alimento para el alma”, se inscribió juntos a sus hijas.

“Mis tres niñas vienen a los talleres: Sharon estuvo en el de primera infancia, pero ya se salió porque cumplió seis años; la mayor, Tiara, ya tiene la edad para estar en club de lectura, y Samara está en Pintando palabras y en las clases virtuales de inglés. Las tres han pasado por los programas de la biblioteca, las más pequeña está desde que la llevaba en la panza. A ellas les gusta leer y en la casa les tenemos muchos libros”, cuenta Lenis.

De sus tres hijas Samara es la que más disfruta las actividades que ofrece este centro de lectura. Tiene nueve años y es una de las usuarias más constantes. Maritza Montoya, promotora de Lectura de Ratón de Biblioteca, recuerda las primeras visitas de Lenis y sus hijas: “Samara estaba muy pequeñita, tenía como dos años. Venía a las Vacaciones creativas y siempre estaba con la mamá y con las hermanitas”.

Samara parece una niña tímida y de pocas palabras, pero cuando está en confianza participa en los talleres y comparte con sus amigas. “Samara es muy dinámica y siempre quiere intervenir; incluso, a veces, pasa por inquieta porque quiere hacer de todo. Es muy activa, aunque a simple vista se ve callada”, dice Nevir Escobar, gestora de públicos de Ratón de Biblioteca.

A Samara lo que más le gusta es el arte. Es buena con las manualidades y no queda contenta hasta que sus trabajos se vean perfectos. “Me gusta mucho dibujar y soy muy buena en artística. Disfruto mucho las clases de la profesora Maritza. Una vez hicimos un cuadro y otro día le escribimos una carta de agradecimiento a la biblioteca. Aquí yo me siento muy bien, como que se me despierta la imaginación”, cuenta Samara.

Todos sus dibujos ocupan un lugar especial en su casa. En la nevera hay un imán que ella misma pinto. Lenis conserva con orgullo todas las manualidades que hacen sus hijas: “Samara es feliz en el taller, se lo disfruta mucho porque le gusta el arte. Hicieron un cuadrito de madera, crearon figuras en arcilla, dibujaron con los pies, son una cantidad de cosas espectaculares”.

La familia de Samara también comparte el amor por la lectura. Cuando la biblioteca programa ferias, Lenis va con sus hijas y les compra un par de libros: “Nosotras todos los días leemos. Empezamos con historias infantiles que eran más visuales; ahora, ya buscamos cuentos más largos, con más contenido. A Samara siempre le han gustado los libros. Recuerdo que cuando estaba aprendiendo a leer le gustaba mucho el libro de Los besitos”.

A Samara le va muy bien en el colegio. Está en quinto de primaria y sus materias favoritas son artística y ciencias naturales. Es muy curiosa y cuando tiene una duda siempre trata de resolverla; además, reconoce que los libros son una puerta a la imaginación: “Me he leído La bella y la bestia como cinco veces. Ya se usar la h y la erre, y cuando leo una palabra que no conozco mi mamá me la explica. También me gusta mucho inventar cuentos”, dice Samara.

Lenis se sorprende cada vez que sus hijas aprenden algo nuevo; por eso, seguirá llevándolas a la Biblioteca Familia La Esperanza: “Este espacio es muy importante porque aquí fortalecen todas las áreas de su vida; sobre todo, pueden navegar en ese mundo de fantasías que los adultos no vemos por estar a toda hora de afán”.